Madrid, 02/09/2002 Quien esté libre de botellón...Un mes de 'ley seca'. Los ayuntamientos practican la abstinencia. Fuera de la capital, ninguno ha aplicado la norma, pero la Guardia Civil ha tramitado 38 multas en estos municipiosCon información de Graciela G. Balbas Montse Velázquez, Juan José Becerra y Jaime RodríguezDicen quienes entienden de adicciones que la afición por beber comienza en la calle a edades en las que la altura apenas alcanza la de la barra de un bar, que es así como crece el botellón y que esta práctica se concentra de manera visible en Madrid. Pero el alcohol discurre también entre corros de adolescentes que riegan así sus noches de diversión al aire libre en otros municipios.Las bolsas de la compra salpican los aparcamientos cercanos a zonas de locales de copas y algunos parques, donde los bafles de los coches, abiertos de par en par, ponen ritmo a los tragos. Y es allí donde la ley seca se ha demostrado papel mojado en su primer mes de vigencia: ningún Ayuntamiento de la región, salvo el de Madrid, ha aplicado la norma. ¿Por qué? En general, aseguran preferir «concienciar» antes que multar. Porque lo que casi ningún alcalde puede alegar es que su localidad esté libre de botellón. La Guardia Civil da fe con 38 denuncias tramitadas en una decena de municipios donde la Policía Local ha mirado hacia otro lado. Basta un recorrido por la región para constatar que la conversación de los despachos pierde rigor a pie de calle. - Zona Norte. La Guardia Civil ha formulado en esta comarca de la región 11 denuncias, seis de ellas en Villalba. Sin embargo, los portavoces de los ayuntamientos serranos hablan de un discreto y esporádico botellón que, aseguran, ha desaparecido bajo la amenaza de multas. En Collado Villalba, su concejal de Seguridad, José María Hernández, ha preferido dialogar a multar. Personalmente se echó a la calle, el primer sábado de prohibición, acompañado de dos agentes, para recorrer el pueblo en busca de botellones.En San Lorenzo de El Escorial y Torrelodones tampoco ha habido ningún incidente y, a pesar de que se ha vigilado el municipio con coches camuflados, no se ha pillado a nadie bebiendo en la calle. Las localidades de Alcobendas, San Sebastián de los Reyes y Tres Cantos también han preferido «la prevención». «Se les ha recordado que estaban infringiendo la ley y han optado por hacernos caso», aseguran sus policías municipales. - Zona Oeste. En los pueblos más grandes de la zona noroeste, la Policía Municipal no está por la labor de aplicar las sanciones contempladas en la ley antibotellón. Prefieren informar y levantar actas positivas de las inspecciones que se han realizado en la docena de gasolineras que existen en Las Rozas, Majadahonda y Pozuelo, municipios donde la afluencia de jóvenes de toda la Comunidad de Madrid a los centros de ocio es más que reseñable.Alguna voz extraoficial de las comisarías locales se atreve a señalar que «algo queda» de botellón en las zonas típicas de reunión como el Parque de Colón de Majadahonda, y algunos vecinos dicen haber visto a jóvenes cargados de botellas procedentes de las ventanillas de las estaciones de servicio, pero la policía no ha tramitado ni una sola denuncia contra gasolineras o personas en toda la zona por la venta de alcohol. Tampoco ha recibido quejas ciudadanas sobre las molestias originadas por el botellón.Pero resulta que en esta zona la Guardia Civil ha formulado ocho denuncias: seis en Majadahonda y dos en Las Rozas. «Si los gobernantes no dan opciones de ocio a los jóvenes, el botellón no se atajará sino que se trasladará a lugares más alejados porque no puede haber un policía en cada gasolinera o en cada parque» es la triste y unánime opinión entre los padres de adolescentes. - Corredor del Henares. Hasta ahora, la batalla entre quienes deben hacer cumplir la polémica ley y sus infractores se ha saldado en el Corredor del Henares con una victoria de estos últimos.La escasa actividad política del mes de agosto y la carencia de recursos para erradicar el botellón han permitido que los minis y las litronas campen aún a sus anchas por los parques de cuatro de las ciudades más importantes de la región. Si acaso, los asiduos a estas fiestas, reconocen una menor afluencia en los puntos de encuentro habituales, aunque no saben si achacarla a la ley seca o a la época estival. En Alcalá de Henares las fiestas patronales han hecho correr el alcohol por las calles en los últimos 10 días al amparo de las salvedades hechas por el legislador. Tampoco en San Fernando de Henares ha cambiado mucho el panorama: «A los mayores de edad les aconsejamos que eviten este tipo de prácticas y hacemos un seguimiento para averiguar dónde han adquirido el alcohol los menores», explica Valentín Martín, concejal de Policía Local y Seguridad Ciudadana. Coslada es la otra cara de la moneda. La concentración de discotecas y bares de copas en el municipio han favorecido que sus jóvenes y los de San Fernando se reúnan en los parques Allende y Méjico en torno a las bebidas de alta graduación. Los vecinos que sufren estos encuentros nocturnos afirman que «la ley no ha acabado con el botellón en la zona, aunque cada vez acude menos gente».Y su concejal de Seguridad Ciudadana, Joaquín Museo, no es más optimista: «no se va a erradicar el consumo de alcohol entre los jóvenes porque siempre encuentran la trampa para adquirirlo y consumirlo». Nadie mejor que los infractores de la ley para atestiguar si ésta ha tenido consecuencias en su primer mes de vida y los de Torrejón de Ardoz aseguran que «se hace botellón donde pille. Alguna vez han pasado policías municipales y nos han visto con litronas pero no nos han dicho nada». - Zona Sur. «Ahora hay que tener más cuidadito, lo hacemos pero con disimulo». Los suspensos han evitado que José Luis (18 años) se marche de veraneo en agosto. Sin embargo, este joven de Alcorcón no ha dejado de salir durante el pasado mes y el botellón ha seguido siendo un rito habitual. Eso sí, con tino y atención.«Una multita no me molaría nada. Con cinco cates y una multa por hacer botellón. Mi padre me la ...». José Luis puede estar tranquilo. Ningún disgusto familiar se ha producido en los municipios del sur por la llegada al domicilio de sanción alguna. En Alcorcón, Móstoles y Fuenlabrada la afición a beber en la calle resiste y, aunque la Comunidad lo ha puesto fuera de la Ley, las multas no han llegado. No obstante, las costumbres botelloneras han cambiado. La mayor presencia policial en las zonas clásicas de reunión y las dificultades para conseguir bebidas a altas horas de la noche ha obligado a modificar la ceremonia. Las gasolineras no venden ni una botella en la zona: «Lo tenemos completamente prohibido, nuestro negocio es otro», aseguraba un dependiente de una estación de servicio de la Carretera de Extremadura. En Alcorcón, los garitos del Polígono Urtinsa han sido los grandes beneficiados, ya que esa apartada zona industrial permite el botellón sin molestias y con los bares a mano. En Móstoles se habla de un descenso del 50% en las ventas de alcohol y de miedo a la multa «pero la poli no dice nada», comenta Roberto con un mini en la mano. También en Fuenlabrada las Bodegas Pinto, habituales suministradoras de botellas para la juvenil reunión, también han visto reducidas sus ventas. «Cerca de un 40% menos, pero supongo que será por el verano», intuyen desde el negocio. En la zona céntrica de la localidad, los pubs se llenan antes y la gente consume más. «Ha aumentado el número de clientes», celebra Rubén desde el pub La Esquinita.
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