Ruidos.org: la lucha contra el ruido
Índice de noticias sobre el ruido
Noticias de este mesNoticias del último mes

Madrid, 21/02/2002

El Ayuntamiento valla el parque Almansa para evitar el 'botellón'

LA VERJA NO SE CIERRA DE NOCHE
QUICO ALSEDO
MADRID. No sólo con policía aliviará Madrid su resaca del botellón.Una verja verde de 2,15 metros de alto rodea por completo desde hace 15 días el parque Almansa, apenas una hectárea en Moncloa que era, hasta ahora, meca del ocio etílico de la chavalería de los colegios mayores adyacentes.

Tras meses recogiendo firmas contra los sábados y domingos de orines y destrozos, los vecinos han conseguido al fin un gesto del Ayuntamiento. Y sin policía: la Operación Jaula anti-botellón ha constado, esta vez, de una sencilla valla de aspecto robusto y amenazadoras puntas afiladas. El efecto disuasorio parece de momento conseguido, aunque las cuatro puertas de que ahora consta el parque no son cerradas por la noche. «Estas dos últimas semanas, con la valla, ha habido ya muchos menos chavales bebiendo, aunque no sabemos si es porque estamos en época de exámenes o si esto será ya para siempre».

Lo dice Antonio López, vecino de la cercana calle de Olimpiada, que aún recuerda las tardes de sábado de «contínuo desfile de estudiantes con bolsas desde Cuatro Caminos y Moncloa». Y qué decir de las posteriores mañanas de domingo: «Todo lleno de cristales de botellas, trozos de vasos de plástico de esos que se rompen en mil pedazos, vomitadas en los portales...».

En un sábado bueno, se podían congregar en el parque «hasta cuatro mil personas» según Adrián, uno de los jardineros que trabaja allí habitualmente. Y no lo dice por decir: «A veces, hemos tardado más de siete horas entre cuatro personas para limpiar toda la porquería que dejaban».

Adrián señala las calvas que cubren la parte superior del parque: «¿Sabes lo que es eso? Eso, con perdón, es pis. Y tardará en regenerarse más de medio año».

A Rosario, vecina del barrio, no le molestaba el ruido por las noches «cerrabas las ventanas y punto» , sino «la suciedad y los destrozos al día siguiente. Hombre, y pasaban cosas que...El año pasado, por ejemplo, una chica borracha cayó por un terraplén y la tuvieron que ingresar», explica.

Basura en la piscina
Finalmente, la autoridad obró: «Hemos vallado el parque para defenderlo de las agresiones y ante las peticiones desesperadas de los vecinos», dijo la concejal de distrito, María Dolores Navarro.

La lista de damnificados y tropelías es incontable, pero probablemente sean los vecinos del número 100 de Almansa, justo enfrente del parque, los que se lleven esta triste palma.

«Nos han tirado bolsas de basura a la piscina, nos han roto las cámaras a pedradas», cuenta aún angustiada la presidenta de la comunidad, Pilar Gutiérrez, que dice haber visto alguna vez volar «botellas de Ballantines contra los coches que pasaban».

Gutiérrez comenzó a quejarse al Ayuntamiento hace tres años y todavía no se cree que haya terminado «están de exámenes, no pararé hasta que cierren las puertas de noche» lo que rememora como una pesadilla: «Llevo cinco años sin dormir los fines de semana y todos los días en verano».

La rutina botellón, en un principio, era sencilla: «Llegaban con sus botellas y todo eso, luego aparecían otros con bombos, y ahí podían estar hasta las ocho de lamañana». Pero con el tiempo, el en principio básico megabotellón se sofisticaba. «Ya había hasta furgonetas ambulantes vendiendo vasos y hielos, por no hablar de las puertas de los coches abiertas, la música a toda potencia».

Tampoco ella lo dice a la ligera. «He llegado a medir dentro de mi casa 63 decibelios y 82 en medio del parque. Nos metimos un vecino y yo con el audímetro, la policía ni se atrevía».

Restos de estos atilas del calimocho menudean por los alrededores del parque. En el cercano establecimiento de Sanitas hubo que instalar una valla «para impedir que amaneciera cada domingo vomitado», según su vigilante. En una casa cercana alguien averió a patadas la instalación del agua. Al quiosko de Beatriz de Bobadilla hasta le han roto una de las puertas. «Lo que tendrían que vallar son los colegios mayores», dice Laura, su propietaria.

Todo ellos reconocen que, en cualquier caso, cerrar el parque no es solución porque los chavales «buscarán otro sitios donde beber». Y no se equivocan: ya se ha detectado un movimiento envolvente de la movida nocturna hacia otro parque situado en la zona de Francos Rodríguez.

En los colegios
Y mientras, en la otra trinchera, los residentes de los colegios mayores Chaminade o Mendel, entre otros se lo toman con calma.«Habrá que buscar otro sitio, eso seguro», comenta Pablo, de 21 años, que vive en el Alcalá y estudia Industriales. A su compañero Fernando, también del Alcalá, le extraña «esta manía por el botellón ahora, cuando en los tres años que llevo aquí se hace y nunca ha pasado nada». Alegan que en estos últimos meses se han producido robos a jóvenes que bebían en el parque Almansa, «y nada hizo la policía que ahora se afana tanto contra el botellón».

Por otro lado, y con el objeto de ofrecer alternativas de ocio a la juventud, Ayuntamiento y Comunidad acordaron ayer abrir 21 colegios de la capital en periodos no lectivos y fines de semana para desarrollar talleres y juegos. Los centros abrirán de 10.00 a 14.00 horas en sábados y festivos, y de 7.30 a 16.00 horas en laborables no lectivos. Las actividades de los fines de semana serán gratuitas

Más noticias de este mes | Último mes | Índice general de noticias
Página principal de ruidos.org