Albacete, 18/02/2002 Acusan a la Asociación contra el Ruido de practicar la demagogiaEl sacerdote Alejandro Márquez Rubio, fundador del Proyecto Renacimiento, que trabaja en la prevención e inserción laboral de toxicómanos, ha acusado a la Asociación Albacete contra el Ruido de practicar la «demagogia» por sus declaraciones vertidas en lo que se viene denominando botellón y hacia las propuestas que ha realizado la Comisión Técnica Municipal de Drogodependencias, de la que Márquez es representante.En una nota de prensa, el sacerdote considera que la asociación Albacete contra el Ruido viene realizando descalificaciones del tipo de propuestas «gratuitas y sin base científica, fuera de la realidad y sin rigor». Para Alejandro Márquez, resulta «paradójico» que una asociación contra el ruido «pretenda dar lecciones de rigurosidad y coherencia a los colectivos que durante más de 15 años llevamos trabajando por la prevención y el tratamiento de las drogodependencias en Albacete, puesto que su objetivo parece ser la lucha contra el ruido y no la prevención del consumo de alcohol». Coherencia y rigorEn este sentido, el representante de la Comisión Técnica de Drogodependencias advierte que esta asociación no ha realizado propuesta alguna al borrador de la Ley de Drogodependencias: «Si tan interesados están por esta problemática –añade– han tenido, tienen y tendrán posibilidad de hacerlas, pero claro, esto supone conocer el tema y abandonar la demagogia y esto quizás les suponga un esfuerzo considerable de coherencia y rigurosidad, a lo que parece ser no están acostumbrados».Alejandro Márquez también critica la metodología «científica» de la asociación contra el ruido, porque cuando se habla de Ley Regional de Drogodependencias, «ellos hablan de Ley Regional del Ruido; cuando se habla de alcohol hablan de ruido y cuando se habla de jóvenes hablan de vándalos». Según el sacerdote, para implementar medidas de prevención, modificación de hábitos, educación social, alternativas de ocio, etc., «es necesario tener una base científica y una formación acreditada», pero para llevar a cabo la prohibición sin analizar las consecuencias, los efectos y los precedentes, «la única base es la de una mentalidad reaccionaria y regresiva más propia de épocas anteriores». Finalmente, Márquez opina que a la Asociación contra el Ruido los únicos intereses que le mueven son los de «la especulación inmobiliaria, la coacción de libertades y no valorar la responsabilidad individual de los jóvenes».
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