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Tudela, 20/1/2002
Vecinos del Casco Viejo de Tudela se unen para denunciar el ruido nocturno de bares
Critican la actitud que mantiene el Consistorio ante sus reiteradas protestas
Están hartos y están dispuestos a hacerse escuchar
IÑAKI GONZÁLEZ
No podemos dormir los fines de semana"
Lourdes Álava Gómez vive en la calle Carnicerías. Hace tiempo instaló contraventanas en su vivienda para intentar amortiguar el sonido que procedía de los bares de la zona. No ha servido de nada. Las cuatro mediciones de ruido realizadas en el interior de su vivienda, todas ellas solicitadas recientemente, han ofrecido datos por encima de lo legal. "No podemos dormir los fines de semana y, al día siguiente, hay que ir a trabajar", explicó esta vecina.
Lourdes Álava considera imposible conciliar la actividad de estos establecimientos con el descanso de los vecinos. La asociación de vecinos, que el pasado viernes no acudió a la reunión, intentó acercar posturas hace tiempo. "No acudieron a la reunión", explicó la promotora de la iniciativa, quien también quiso dejar claro que la mayor parte de los bares cumplen la normativa sobre horario de cierre o sobre ruido.
Una de las quejas más reiteradas por este colectivo se refiere a la actitud del Ayuntamiento ante las denuncias presentadas. Las de Lourdes Álava son ya varias e, incluso, ha mantenido reuniones con el alcalde. "El Ayuntamiento no hace nada", mantiene esta vecina, quien llegó a afirmar que da la impresión de que hay alguien que no quiere que se cumpla la normativa. "Si se les denunciara y multara, estoy convencida de que los bares harían algo", aseguró.
Los vecinos también creen que la aprobación de la ordenanza del ruido va a dotar al Consistorio de un instrumento legal para hacer cumplir la normativa. "Con la ordenanza, las multas son más cuantiosas y puede llegarse a clausurar un bar", señaló Lourdes Álava.
A partir de ahora, una de las labores que tiene previsto llevar a cabo este colectivo es la de seguimiento de cada uno de los expedientes. "Vamos a presentar denuncias por cada una de las mediciones realizadas y, después, comprobaremos si el Ayuntamiento ha multado o no al bar", concluyó. Otro de los problemas con los que se van a encontrar a corto plazo es la apertura de un nuevo bar en la plaza de San Jaime. "Esperaremos a ver cómo actúa".
MEDIDAS
Recogida de firmas: El colectivo de vecinos quiere iniciar una campaña de recogida de firmas para solicitar que se cumpla la legislación, tanto en lo referido al ruido como sobre los horarios de cierre.
Solicitud de mediciones: Los vecinos van a solicitar que se les realice mediciones en el interior de sus domicilios para comprobar el nivel de ruidos que soportan. Estas mediciones se incorporarán a la batería de denuncias que quieren presentar en el Ayuntamiento.
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Un grupo de vecinos del Casco Viejo de Tudela se ha unido para denunciar el ruido procedente de los bares de la zona durante los fines de semana. Este colectivo, impulsado por una de las afectadas, va a iniciar una campaña de recogida de firmas para exigir que se cumpla la normativa de ruidos y de cierre de establecimientos. Además, los vecinos critican la actitud que mantiene el Ayuntamiento ante sus denuncias, muchas de ellas presentadas junto a actas en las que se demuestra que el ruido en sus domicilios supera lo marcado por la legislación.
Los vecinos más afectados por el ruido procedente de los bares durante los fines de semana son los ubicados en el entorno de la plaza de San Jaime. Buena parte de ellos se dieron cita el pasado viernes en una reunión convocada por Lourdes Álava Gómez y que tuvo lugar en el centro cívico La Rúa.
En la mayor parte de los casos, las quejas se repiten: el ruido procedente de los bares se cuela en los dormitorios hasta altas horas de la madrugada. "En mi casa tiemblan los cristales", comentó una de las vecinas presentes. Algunos de ellos, tras muchos años de lucha, han optado por desplazarse a casas de familiares para dormir los fines de semana.
Otros, como Lourdes Álava, continúan su particular enfrentamiento, no sólo con los bares sino también con la Administración. Presentan denuncias ante el Ayuntamiento acompañadas por mediciones de ruido realizadas en el interior de sus domicilios en las que se demuestra que el sonido supera los decibelios legalmente permitidos.
"Nos hemos reunido con el alcalde, pero no parece importarle mucho porque no se toman medidas", aseguró esta vecina.
Otro de los problemas que vienen detectando desde hace años en la zona es que los jóvenes continúan con su juerga en la calle cuando se cierran los bares, o el mal olor que registra alguna de las calles en la mañana de los domingos. Una de las más citadas fue la calle del Roso, que une la plaza de San Jaime con la plaza Vieja bordeando la catedral y que los vecinos consideran que se ha convertido en un "urinario".
Una de las conclusiones de esta primera reunión fue la necesidad de unir el trabajo que los vecinos vienen desarrollando de forma personal para intentar lograr resultados. Así, se va a iniciar una campaña de firmas para solicitar que se cumpla la normativa, sobre todo teniendo en cuenta que el Ayuntamiento de Tudela acaba de aprobar una ordenanza del ruido en la que se establecen los límites de ruido permitidos y las sanciones que se impondrán en caso de incumplimiento. De igual forma, los vecinos que sufran ruidos van a solicitar todos los fines de semana que se hagan mediciones en sus domicilios como prueba del incumplimiento legal. Todas estas mediciones se enviarán con las correspondientes denuncias al Ayuntamiento para forzarle a que tome medidas. En el caso de que no se actúe, los vecinos no descartan llevar a cabo movilizaciones ante la casa consistorial o acudir a los tribunales.
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