Mérida, 25/04/2002 Asociaciones extremeñas piden a las administraciones públicas que apliquen las leyes para combatir los ruidosOnce asociaciones vecinales se reúnen hoy en Cáceres para reclamar ciudades más silenciosasPABLO SÁNCHEZLas ciudades extremeñas son cada día más ruidosas, algo lógico si se tiene en cuenta que España comparte con Japón el dudoso honor de ser el más ruidosos del mundo. Pero junto con esa oleada de ruidos que nos llegan de todas partes, empiezan a movilizarse en nuestra Región grupos de ciudadanos cada vez más numerosos pidiendo ciudades más tranquilas y silenciosas.Mérida está acogiendo estos días un bello festival teatro en el que participan millares de jóvenes. Ayer, al mediodía, el centro de la ciudad era puro bullicio. Había pubes con un sonido ensordecedor y las puertas abiertas de par en par; en una plaza céntrica un grupo de chavales escuchaba música rap a su aire, o sea a toda pastilla... A esa mezcla de ruido alegre y juvenil había que sumar el habitual vaivén del centro de la ciudad, que supera al igual que Cáceres y Badajoz los niveles medios de ruido considerados aceptables por la OMS. El bullicio generado por un festival teatral es una muestra más de que nuestras ciudades son un puro ruido y que basta la más mínima ocasión para levantar decibelios. Ciclomotores con los tubos de escape a reventar, alta densidad de tráfico, obras, bares con mala insonorización, botellones... son una continua fuente de ruido en las ciudades extremeñas y una fuente de preocupación para la Plataforma de Asociaciones para el Respeto Social y Urbano de Extremadura (Parsuex). En esa Plataforma están agrupadas once asociaciones que luchan por una vida más silenciosa en su entorno más cercano. Para casi todas esas agrupaciones, la cruz que les ataca los nervios cada noche son los ruidos procedentes de bares y botellones. Esa presión vecinal es uno de los factores que están empujando a las administraciones públicas a tomar medidas para intentar atajar tanto ruido. Casi todos los grandes ayuntamientos extremeños están adoptando medidas contra los ruidos, aunque las asociaciones se siguen quejando de que la mayor parte de esas medidas no llegan a ponerse en práctica. «Nosotros tenemos puestas en el ayuntamiento más de 200 denuncias contra bares y establecimientos por problemas de ruidos, pero siguen si hacernos demasiado caso, estamos cansados de palabras», explica Maribel Fernández, presidenta de la asociación anti-ruidos de Mérida. Hace poco más de un año, estas asociaciones se entrevistaron con los partidos políticos con representación en la Asamblea de Extremadura pidiendo leyes más severas. Un año después, responsables de estas asociaciones lamentan que todo sigue igual. Hoy, día internacional de concienciación contra el ruido, estas mismas asociaciones procedentes de las grandes ciudades extremeñas se reunirán en Cáceres nuevamente con dirigentes políticos y responsables policiales para volver a insistir en la necesidad de unas ciudades más silenciosas. «En los lugares afectados, el ruido ocasiona daños físicos y psíquicos, provoca degradación medioambiental, deterioro de la convivencia ciudadana...», afirman desde la Plataforma.
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