Granada, 30/10/2001
PUERTA REALPis envasadoFRANCISCO IZQUIERDOAL fin y debido a una retención de orina, creo que he descubierto la solución a los urinarios improvisados durante los fines de semana en las vías públicas granadinas. Mejor y para no ser tacaños, el remedio sanitario para todas las plazas y calles de cualquier ciudad ibérica donde se ejercita la bullanguera movida con alta producción de aguas menores.Todos conocemos los resultados de la pluriuria activada por el botellón, la incontenencia que obliga a los jóvenes y jóvenas de ambas vejigas, por mucho aforo que tengan, a soltar el grifo en cualquier lugar urbano y convertirlo en un santiamén de pito o correspondiente conducto femenino de en cuclillas en un regato de orines, corriente continua de pipí que, por contribuyentes a destajo, se torna en bacín de miles de meadas, las cuales, sosegadas y maceradas por la intemperie, acaban en pantano herrumbroso y pestilente. Luego, por persistencia usuaria de fin de semana cachondo, adquieren naturaleza de mingitorio municipal, a tal punto que un servidor ha visto cómo currantes diurnos de jornada laboral aligeraban la vesícula a la vista del peatón mañanero, con el mayor descaro de bragueta. Y, por mímesis, también los turistas más conspicuos echan mano del tubillo y hala, al riego público, cumpliendo aquella norma de siempre que aconseja «a donde fueres, haz lo que vieres». Para evitar ese escarnio a las ciudades y para no erradicar la movida del botellón, novísima expresión cultural, y a fin de eludir secuelas antiestéticas y pestíferas, pienso, más aún, lo creo eficaz, que los responsables de la salud medioambiental y los conservadores del atractivo ciudadano deberían poner en práctica, exigir más bien, que los concurrentes a los abrevaderos de litrona portaran bolsas higiénicas en las que recoger directamente, a través de la churrina o del desagüe correspondiente a las mujeres, lo que entre por los morros superiores. Me refiero a esas taleguillas de plástico, con capacidad para dos litros de pis, que se cuelgan de la cintura o se aplican a las pantorrillas y gota a gota asumen cuanto se ingiere bebistrajamente. Servidor, desde hace unas semanas, lleva uno de esos pequeños odres en los que caen seguidamente los líquidos que trasiego y, una vez repletos, los desconecto y me coloco otros. Usar y tirar. Para evitar la sonda Que conduce hasta la vejiga, algo verdaderamente desagradable, los chavales y las chavalas podrían utilizar un preservativo con cánula hasta el envase, incluso los avispados fabricantes de tales bolsas podrían crearlas de diseño, con sus colorines y sus canesúes novedosos y dotarlas de fosforitos para distinguir en la noche quienes las llevan y las usan solidariamente. Y así como existen contenedores para vidrio, cartón, basura global, etc., los ayuntamientos deberían instalar en las zonas de la movida recipientes para las bolsas rellenas. Estoy seguro que, con esta medida, más si las bolsas las donan los municipios, se eliminarían los meódromos improvisados y los aromas propios de tales lugares. Además, al regreso de la movida, si algún gracioso con navaja te solicita la bolsa o la vida, le largas la bolsa y tantas pascuas. FRANCISCO IZQUIERDO
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