Sevilla, 21/06/2001 Los jóvenes piden vigilancia policial en zonas de movidaUnos 6.500 adolescentes andaluces beben alcohol habitualmenteSandra FernándezConscientes de los efectos y daños negativos que supone la llamada 'movida nocturna' o 'botellonas', los jóvenes andaluces piden ayuda a la Administración para atajar estos problemas, pero además proponen medidas y alternativas en la propia zona, como la puesta en marcha de vigilancia policial activa y no represiva, con agentes de paisano que no actúen de forma paternal, sino de «buen rollo».Los jóvenes defienden el fenómeno de la 'movida' o 'botellona', al considerarla como un punto de encuentro en un entorno donde se socializa y da vida al barrio en el que se produce, pero exigen otras medidas para acabar con «su mala fama» como la instalación de servicios adecuados, un servicio de ambulancia para atender en la zona y autobuses nocturnos para los desplazamientos o alternancia en el uso del coche, es decir, que conduzca el que no beba ese fin de semana. Además, y según las conclusiones del I Encuentro de Juventud y Drogodependencias, en el que han participado adolescentes andaluces y miembros del comisionado para la drogodependencia, consideran de vital importancia la disponibilidad del preservativo, «tiene que estar en la calle y no ser un tema tabú», explica la presidenta del Consejo de la Juventud de Andalucía, Raquel Salmoral, así como la incorporación de mediadores que informen de los efectos del alcohol, los límites de cada persona, apostar por un consumo inteligente mediante talleres e incluso repartir bocadillos que disminuyan los efectos. Los jóvenes quieren ser los protagonistas de las alternativas que se ofrecen a la 'movida', «y no crear fórmulas mágicas que hagan desaparecer el 'botellón' o cambiarlo de lugar, sino fomentar medidas de prevención», añade Salmoral. En este sentido, una de las mayores preocupación para el Consejo de la Juventud de Andalucía es el aumento del consumo abusivo en la adolescencia. Se calcula que en Andalucía hay 6.500 jóvenes alcohólicos o que beben alcohol de una forma habitual. El perfil del joven que se incorpora al abuso, según Salmoral, está muy difuminado pero cada vez lo hacen a una edad más temprana «por lo que no tienen ni la responsabilidad ni la personalidad para decidir si consumen o no».
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