Murcia, 24/07/2001 El paraíso del ruidoA la oferta de sol y playa de Mazarrón no se le puede añadir la etiqueta de turismo de salud. El principal motivo es que las motocicletas que circulan de noche y de día con el escape libre, incumpliendo con descaro los niveles máximos de ruidos recomendados para no dejar sordo al resto del mundo, aumentan el estrés de cientos de veraneantes. Para su desgracia, estos turistas (que pagan a precio de oro unos alquileres o sus impuestos a las arcas municipales) no pueden pegar ojo ni en la siesta ni de madrugada. Es hora de que el equipo de gobierno copie a otros ayuntamientos (Murcia o Archena son sólo dos ejemplos) y persiga a estos infractores robasueños a golpe de ordenanza, de controles policiales por sorpresa y de retirada de vehículos. Y, si no se atreve o quiere seguir haciendo dejación de sus funciones, que coloque en cada calle bandas sonoras para que los acelerones de los macarras se noten menos. Que haga lo que sea para garantizar el descanso de sus mejores contribuyentes: los turistas.
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