Cartagena, 18/07/2001 Vigilantes privados controlarán el 'botelleo' en Cabo de Palos por encargo del ayuntamientoEl aparcamiento del centro comercial Las Dunas tendrá barreras para impedir las concentraciones nocturnas de jóvenesEn la búsqueda de soluciones para hacer frente al ruidoso y sucio botelleo de los fines de semana en Cabo de Palos, el Ayuntamiento de Cartagena ha decidido contratar a una empresa de seguridad para que vigile el aparcamiento del centro comercial Las Dunas, donde cada fin de semana suelen concentrarse decenas de jóvenes para montar fiestas nocturnas con las bebidas que transportan en sus coches. Los vigilantes se encargarán del control de las barreras que la Concejalía de Infraestructuras va a instalar en los próximos días en los tres accesos al aparcamiento, así como de impedir las concentraciones de jóvenes. Esa gran explanada, donde también se celebra el mercadillo dominical del pueblo, se va a habilitar como aparcamiento gratuito para casi 400 vehículos y funcionará durante las horas de restricciones de tráfico en el centro de Cabo de Palos. La medida se pondrá en marcha la próxima semana. La habilitación de la explanada de Las Dunas como aparcamiento y la contratación de vigilantes jurados para combatir el botelleo es el conejo que se han sacado de la chistera los concejales de Relaciones Vecinales y Sanidad; Infraestructuras y Seguridad Ciudadana, Juan Manuel Ruiz Ros, José Cabezos y Domingo Segado, respectivamente, para poner un poco de orden en Cabo de Palos. Según fuentes de la Policía Local, el caos impera desde que hace dos fines de semana esas mismas concejalías decidieron restringir la circulación de vehículos por el centro del pueblo con una doble finalidad: por un lado, evitar atascos en las calles comerciales y, por otro, impedir el acceso en coche a las zonas donde los jóvenes suelen reunirse para hacer botelleos. La apertura de la explanada de Las Dunas como aparcamiento vigilado tendrá lugar la próxima semana. «Este fin de semana es imposible hacerlo, porque no da tiempo a colocar las barreras», explica Ruiz Ros. En cada uno de los tres accesos se apostarán vigilantes que tendrán como misión impedir la entrada a quienes vayan con la intención de montar fiestas en aquel lugar. La explanada será aprovechada como aparcamiento gratuito a disposición de quienes se desplazan los sábados y domingos al pueblo para pasear, tomar el sol o comer en cualquiera de sus muchos restaurantes. La reciente reorganización del tráfico en la zona del puerto pesquero también permitirá aparcar con relativa comodidad a unos trescientos conductores, dice el concejal de aquella zona. Sin embargo, varios agentes del 092 que el pasado fin de semana estuvieron de servicio en Cabo de Palos no comparten con Ruiz Ros la opinión sobre la funcionalidad de la nueva distribución del tráfico. «Aquello es un disparate», asegura uno de los funcionarios consultados por este periódico, que sostiene que han convertido el centro del pueblo en un laberinto de difícil salida. Las largas colas de vehículos se prolongaban el pasado fin de semana hasta el cruce de Las Amoladeras y los policías de servicio no ocultan su sorpresa por el aluvión de público. Entre los visitantes destacaban numerosos grupos de jóvenes que iban a pie a los lugares habituales de botelleo, que no pierden intensidad.
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