Madrid, 09/07/2001 CERRADO POR EL AYUNTAMIENTOUn juez ordena reabrir un local de «striptease» que provoca ruido a los vecinosPEDRO BLASCO/ LUIS F. DURANCuarenta familias de la calle de Presidente Carmona no pueden dormir. Han recurrido a la Junta Municipal de Distrito de Tetuán, que preside el concejal Luis Asúa, que ha sido receptivo desde el primer momento, para que cierre un local que les impide conciliar el sueño. Sin embargo, la junta se ha topado con la Justicia a la hora de defender los derechos de los vecinos.
Un juez ha ordenado la inmediata apertura del local, cuyos ruidos impedían dormir a estas familias.El pasado mes de noviembre abrió sus puertas un local llamado Oz Teatro. Se trata de un establecimiento de striptease en el que, además de clientes individuales, acuden decenas de personas para celebrar despedidas de soltero y fiestas colectivas con un ingrediente picante. Los vecinos ya tuvieron hace años problemas con una discoteca que estaba instalada en el mismo local, pero que finalmente cerró.Algunos de estos ciudadanos iniciaron el pasado mes de noviembre gestiones ante la junta de distrito. Averiguaron que carece de licencia para la actividad y que funciona con una antigua de cuando era restaurante. Los vecinos afirman que tienen, fundamentalmente, dos problemas: Por una parte, el local tiene unos sistemas de aire acondicionado y ventilación industriales alojados en el interior del patio de luces. Uno de los inquilinos del edificio dijo a este periódico: «Estos aparatos hacen un ruido insoportable por la noche y nos impiden conciliar el sueño. Ya no quiero hablar de este tiempo, el verano, cuando se duerme con las ventanas abiertas. Yo duermo en el comedor desde el mes de noviembre porque es imposible soportar el ruido». Pero además del ruido está la música. El local fue insonorizado, pero según los inquilinos se trata de un edificio antiguo y el sonido que sale por los altavoces se transmite y hace retumbar las vigas del inmueble. «La música se siente en nuestras paredes y sabemos cuando hay una actuación normal o una despedida de soltero, donde se produce mucho más jaleo», dicen los vecinos. La Junta Municipal del Distrito de Tetuán, tras las numerosas protestas de los inquilinos y comprobar que el local carecía de la licencia requerida, clausuró el establecimiento. La empresa que gestiona el teatro recurrió ante el juzgado, que recientemente ha fallado dándole la razón. El juez ha impugnado la resolución de la junta de distrito por la que se ordenaba el cese y clausura del local Oz Teatro. En los fundamentos de derecho, el juez señala que la ejecutividad del acto administrativo es una vieja tradición española que se remonta a las Leyes de Indias, y que exige que para la suspensión de dicho acto se acrediten los perjuicios para el afectado y se sopesen con los que puedan irrogarse al interés público. Añade el juez que, tratándose de una actividad de café teatro, está claro que el perjuicio causado, si finalmente el recurso llega a buen término para el demandante, no admite fácil reparación.Además, agrega que los trabajadores de dicha empresa podrían ver suspendidos o resueltos sus respectivos contratos, generando una situación de paro a todas luces perjudicial para los mismos desde el punto de vista económico, profesional y familiar. En el tercer punto de su resolución, el juez indica que «el perjuicio para los intereses públicos no puede decirse que sea excesivamente grande, pues frente a la ejecutividad como principio se opone que, caso de no apreciarse la resolución recurrida como ajustada a Derecho, se vería obligada la Administración demandada a indemnizar los daños causados, con el deterioro, no sólo del Tesoro público, sino también de su crédito como tal Administración». «En consecuencia sentencia el juez la única forma de salvar ambos intereses es intentar garantizar ambos, lo que solamente es factible accediendo a la petición de la parte actora imponiendo una caución suficiente, que prudencialmente se fija en un millón de pesetas». Como era de esperar, la resolución no ha gustado nada a los vecinos.Uno de ellos declaró: «Si el juez viviera aquí veríamos si dejar abierto el local salva los intereses de las dos partes».
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