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Granada, 12/2/2002

Contaminación acústica

El ruido en Granada supera en 15 decibelios el límite legal permitido

Cuando la ciudad parece silenciosa está rozando los niveles máximos

Juan Enrique Gómez • Granada
Fotos: Juan Ortiz • Ideal
Granada ocupa el primer puesto en la lista de las ciudades más ruidosas de España. La realidad del ruido en la ciudad, medido por IDEAL a lo largo de toda una jornada con la ayuda de instrumentos de medición sonora de la Asociación Granada contra el Ruido, no deja lugar a la duda. De forma casi generalizada se superan en 15 decibelios los máximos permitidos por la ordenanza municipal que regula las emisiones acústicas en el casco urbano, lo que supone unos niveles que pueden provocar serios problemas a la salud de los ciudadanos. Motos, autobuses urbanos, martilleos de obras, gritos y el paso sobre adoquines de los vehículos son las emisiones que han registrado valores más altos.

Medición de ruido La ciudad está en silencio. El centro de Granada, Puerta Real, parece tranquilo. Los ciudadanos afirman disfrutar de una mañana de paz y sosiego. Son las 11 horas del viernes 9 de febrero. El sonómetro, perfectamente calibrado, marca un nivel de 62 decibelios, sólo 8 menos que el máximo ruido permitido por la ordenanza municipal aprobada recientemente. «Estamos tan acostumbrados a la contaminación acústica de la ciudad que 62 decibelios, que está muy por encima de lo que se consideraría tranquilidad, de 20 a 30, nos parece una gloria para los sentidos», afirma Francisco Morales, presidente de la Asociación Granada contra el ruido que, sonómetro en mano, ha medido a petición de IDEAL las emisiones acústicas de la ciudad.

La aparente tranquilidad dura poco tiempo. Al abrirse el semáforo de Puerta Real, la pantalla del sonómetro sube a 85 decibelios, 15 más que el máximo permitido. No ha pasado ningún vehículo preparado para destrozar tímpanos, sólo han iniciado la marcha, un coche, un autobús y una moto. El paso de los coches por ese punto, una vez iniciada la marcha, hace bajar las medidas a 78 decibelios, 8 más de los permitidos. Sólo un autobús urbano lanza la medida hasta 82 (el límite máximo es 70) El sonido ambiente del centro de Granada oscila entre 63 y 72, aún sobrepasa en 2 puntos el nivel máximo.

Percutores y zanjas
Muy cerca, en la calle Párraga, albañiles trabajan para adoquinar la calle, martillean de forma suave. De 55 decibelios (sin martillo) pasa a 70 (el máximo) en cada golpe. Los percutores para la apertura de zanjas ubicados en la calle Paz, superaron los 103 decibelios (a 140 el tímpano estalla).

El adoquinado del centro es una de las causas que ha llevado a Granada al primer puesto de las ciudades ruidosas. El paso de vehículos en la calle Alhóndiga supera con creces los límites, un camión de reparto dispara el sonómetro a 84, supera en 14 el máximo permitido, una furgoneta se sitúa en 81 y una moto no alterada en 75. «Estamos junto a un hotel, el paso intermitente de emisiones acústicas de este tipo puede romper los nervios a cualquiera», afirma Francisco Morales, mientras que pasa una moto de reparto de pizzas y el equipo de medición se dispara: 92 decibelios a pesar de ser un vehículo que, teóricamente representa a una empresa y puede ser perfectamente controlado.

Alhamar y Ronda
La calle Alhamar, a pesar de ser una zona comercial, está muy habitada. Sus niveles sonoros normales, sin coches, se sitúan entre 62 y 68. Sólo faltan dos puntos para el máximo, pero no hay que esperar demasiado para que al paso de una moto normal el nivel suba hasta 76. El paso de coches y gentes mantiene el sonómetro muy cerca del máximo. Los operarios que trabajan en la instalación de cables subterráneos no usan hoy sus martillos percutores.

Camino de Ronda El Camino de Ronda puede considerarse la vía más contaminada de la ciudad. Además de los humos de los coches, el ruido es impresionante. «Yo me tengo que poner una radio con música para poder estar aquí y que tape el sonido de la calle», afirma la vendedora de un quiosco de la ONCE. El paso de un autobús urbano junto al cruce de Recogidas marca la segunda medición más alta, 97 decibelios, 27 más de lo permitido. La máxima en la calle fue una moto en el cruce de Recogidas, 100,9. El Camino de Ronda, en el paso normal de vehículos supera en 4 el valor máximo legal.

24 infracciones

Una de las máximas detectadas Durante 15 minutos de la tarde del viernes se midió el paso de 63 motos. De ellas 24 rebasaron con creces el máximo permitido. La mitad de ellas lo superaron en más de 10 decibelios.

Policías impasibles
Mientras se realizaban las mediciones, tanto por la mañana como por la tarde, algunas emisiones presuntamente ilegales se produjeron junto a agentes de la Policía Local. En ningún momento hubo actuación alguna por parte de los guardias. Afirmaron que no era esa la misión que se les tenía encomendada. Tras la puesta en marcha de la ordenanza sólo se ha realizado un control puntual contra los ruidos.
Sonidos
Vespa de la Policía Local: El paso de una moto policial por la calle Recogidas, sin activar la sirena, produce un sonido que sobrepasa en 13 puntos los máximos de ruido general para la zona que permite la odenanza municipal.

El patio de un colegio El patio del colegio: El sonido más alto registrado durante la mañana del pasado viernes fue el provocado por el griterío de los escolares de un colegio público del centro de la ciudad. Llegó a 109 decibelios, 39 más del máximo permitido

El camión del tapicero:A pesar de estar totalmente prohibido, algunos vendedores ambulante utilizan altavoces en sus vehículos como reclamo publicitario. El camión del tapicero, por la calle Alhamar, lanza el sonómetro a 11 puntos más de los autorizados.

Calle peatonal: La calle Mesones podría ser de las más tranquilas por la inexistencia de coches. Nada más lejos de la realidad. Su nivel de ruido oscila entre 62 y 64, le falta muy poco para la ilegalidad.

Teléfono móvil: El timbre de un móvil junto a nosotros, en una calle de Granada tambi´én podría considerarse ilegal, ya que supera en 3 el nivel de la ordenanza.

Cafetería: El interior de una cafetería a media mañana, con una ocupación media de clientes, produce sonidos que oscilan entre lo legal y lo ilegal (entre 67 y 73) aunque no existe normativa que regule las emisiones acústicas en el interior de establecimientos.

Se necesitan cristales triples para soportar motos y 'botellón'

El ruido es el enemigo número uno del descanso nocturno, lo dice la Organización Mundial de la Salud. Por ese motivo la ordenanza municipal y la legislación autonómica rebajan hasta 30 el máximo permitido para el interior de las viviendas en relación con sonidos que vienen de fuera. Los especialistas indican que, con las mediciones que se han registrado en horas nocturnas en las zonas de movida, sería necesaria la instalación de ventanas con cristales triples para poder amortiguar el ruido de las motos y el botellón.

Mediciones realizadas por técnicos de la empresa Cavendish, autorizada notarialmente para la realización de pruebas de ruidos y vibraciones, los resultados fueron de niveles continuados de ruido por encima de los 47 decibelios, mientras la legislación actualmente en vigor en Andalucía señala como máximo permitido por la noche en el interior de «piezas habitables excepto cocinas y cuartos de baño» 30 decibelios, el mismo nivel que se sitúa como máximo para espacios dedicados a hospedaje. Los niveles obtenidos subían a 70 decibelios al paso de las motos.

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