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Murcia, 28/9/2000

Los vecinos de La Rosaleda dicen que el ruido y la suciedad han aumentado durante esta Feria

No descartan acudir a otras instituciones y olvidarse del Ayuntamiento para exigir soluciones

Albacete

Los vecinos de La Rosaleda ya no sabe qué hacer para trasladar al Ayuntamiento su malestar por los graves problemas de ruidos y suciedad que sufren durante la Feria, y que se incrementaron, según afirman, durante la última edición del certamen festivo albaceteño.

La comunidad La Rosaleda, grupo de viviendas situado junto a la Fiesta del Árbol –en las calles Lérida y Monserrat–, vio cumplidos durante la pasada Feria de Albacete todos los temores que ya apuntaban a primeros de agosto respecto a ruidos, suciedad y falta de limpieza en esa barriada. El presidente de la mencionada comunidad, Juan Sánchez Martínez, en un profuso documento remitido a este diario, ha relatado una larga lista de problemas surgidos durante los días de Feria en la zona.

Así, y según explica, en las calles Concordia, Lérida, Monserrat y Avenida de los Toreros se volvió a producir «lo que podríamos llamar la dejadez y el abandono de las instituciones». En esta zona se escucharon nuevamente ruidos «que rebasaban lo tolerable», la suciedad en las calles «contrastaba con el, en ocasiones, excesivo servicio de limpieza del recinto de Feria», los vehículos volvieron a estar subidos en las aceras «hasta bloquearlas en algunos tramos y obligando al peatón a caminar por la calzada».

Pero hay más, ya que afirman que la llamada calle peatonal del principio de la calle Lérida «volvió a estar bloqueada por camiones y coches apartados, la plaza o jardín de cemento volvió a ser un aparcamiento de coches».

Sánchez Martínez considera que toda esta zona es «ignorada» por los encargados de corregir estos problemas, parece que está considerada como los antiguos eriales de la Feria, una zona de campos sin labrar y sin propietario» y añade que «los años pasan y esa zona es ahora urbana y viven personas en sus edificios y contribuyen al gasto público, son ciudadanos españoles con derechos constitucionales y deberían gozar de la misma atención y cuidado que los demás ciudadanos del centro o del interior de la circunvalación». El presidente de la comunidad La Rosaleda hace también mención al solar situado frente a la Fiesta del Árbol, entre las calles Monserrat y Avenida de los Toreros y explica que «este año no han aparcado coches, camiones, ni caravanas de feriantes», sino que «se ha instalado un circo en lo que hasta hace pocos años era un solar de propiedad municipal y actualmente es propiedad particular». Se indica que durante los días anteriores a la Feria se instalaron señales de prohibido aparcar en el interior del solar y en toda la acera y que el día 4 se colocó el circo «con las autorizaciones correspondientes».

Solar ocupado por el circo
Este circo se instaló dentro del solar «ocupándolo totalmente, incluso las amplias aceras contiguas y cortando el espacio de tránsito peatonal totalmente». Por este motivo, los peatones, «sin ningún espacio, debían bajar a la calzada y por el espacio destinado al tráfico de vehículos tenían que pasar deprisa y pegados a los remolques en un lapsus del tráfico, para disminuir el riesgo de ser atropellados. Al otro lado, en un mal llamado carril-bici, los camiones y caravanas lo ocupaban totalmente», asegura.

Los ciudadanos de este barrio señalan que el sonido de los altavoces del circo impedían «no sólo dormir cuando había funciones y en las horas previas, tampoco hablar y entenderse dentro de sus casas», aunque no culpan a los trabajadores del circo. Se añade de la misma manera que en la zona de la calle Monserrat estaban instalados los establos de los animales, junto a las viviendas.

«El olor a establo era insoportable para las personas, y se podía observar que los vehículos que paraban en el semáforo de la Fiesta del Árbol subían rápidamente las ventanillas y ponían cara de asco, pero afortunadamente para ellos era un máximo de unos minutos», subraya este grupo de vecinos. La comunidad La Rosaleda se pregunta que pasaría si los dueños de ese solar deciden construir, «y entonces, ¿cuál sería el lugar elegido para el circo? ¿en la Plaza del Ayuntamiento, Plaza de la Catedral, el Altozano?¿qué requisitos debe reunir un espectáculo para instalarse» y se añade que en caso de incendio, explosión, accidente u otra catástrofe, con las calles colapsadas «¿qué podría ocurrir?». Se cuestionan además si los discapacitados o las personas con coches de bebe tienen derecho también a pasar por las aceras de esta zona. Finalmente, tras preguntar de quien sería la responsabilidad si ocurre algún accidente irremediable, el presidente apunta en su escrito «¿Tendremos que recurrir a más altas instituciones para resolver estos problemas?».

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