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Pamplona, 22/9/2000

Conductores del ruido

Las causas del estrépito de los ciclomotores

El estruendo que provocan muchas motocicletas se debe a los "arreglos" que sus jóvenes conductores les realizan para correr más. Tubos de escape distintos a los originales, y muchas veces alterados, son los responsables de gran parte de la polución acústica de Pamplona. Texto: Juan Palop.

LOS vehículos de menor cilindrada del parque son los que más ruido producen. Son algunas motocicletas de 49cc, generalmente conducidas por jóvenes de entre 15 y 17 años, las que ensordecen a los viandantes.

La causa principal es el "trucaje" que sus dueños les practican para alcanzar mayores velocidades. Pero estas alteraciones que afectan a la contaminación acústica son perjudiciales para los dueños en dos sentidos: acortan la vida de sus ciclomotores y perjudican su salud a largo plazo.

Hay infinidad de formas de "trucar" un ciclomotor, desde quitar los topes que impiden que estas motos superen los 40 km/h. hasta cambiar el cilindro por otro de mayor cubicaje. Para que estas modificaciones sean realmente efectivas hay que reemplazar también el tubo de escape. "Toda manipulación en el motor debe ir acompañada de un cambio en el tubo de escape: hay que quitar el que venía de fábrica y ponerle un "tubarro"", explica Carlos Coronado Hernández, comerciante de Severo Motos, una tienda taller especializada en motos. Y ahí está el origen del ruido, porque no basta con "trucar" una motocicleta para que aumente el ruido. "El culpable del ruido es el tubo de escape", asegura Coronado.

Tubos de competición

Estos "tubarros" son tubos de escape de uso exclusivo para competición, por lo que, legalmente, está prohibida su utilización en ciudad. Sin embargo, se pueden adquirir en cualquier tienda especializada por entre 18.000 y 25.000 pesetas. Después, los propios conductores los montan. "Siempre hay alguno en la cuadrilla que sabe de motores. A uno de estos chavales cambiar un tubo de escape normal por otro de competición les cuesta diez minutos", indica Coronado.

Como los "tubarros" producen bastante más ruido, incorporan un silenciador. Este dispositivo lo conforman dos cilindros concéntricos huecos. Por el cilindro interior, que está agujereado, pasa el humo. El espacio entre los dos está relleno de un filtro llamado "microfilm", un aislante como el que se instala en las paredes que se encarga de absorber el ruido. "La solución al ruido es tan fácil como ponerle más microfilm al silenciador", informa Coronado. Pero esto tiene sus contras, como explica Francisco Javier Ruiz Sanz, jefe de servicios técnicos de Moto Sport Pamplona: "El microfilm retiene la moto y lo que quieren los jóvenes es correr lo máximo posible. Se puede ganar entre 5 y 10 kilómetros por hora sin microfilm".

Por eso, muchos motoristas optan por quitarlo, en parte o totalmente. Y el mecanismo de las motocicletas se resiente. "Todos los cambios acortan la vida de la moto", asegura Coronado.

Además, según Javier Cervera-Paz, médico colaborador del Departamento de Otorrinolaringología de la Clínica Universitaria de Navarra, el estrépito de los tubos de escape puede causar a largo plazo a los motoristas alteraciones nerviosas, alteraciones en el sueño y pérdida de la audición.

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