Granada, 29/10/2000 La ofensiva policial reduce el 'botellón'La zona de Fontboté quedó desierta a las 1,30 horas, cuando en Plaza Nueva había 2.000 jóvenesDe madrugada, con la Policía Local, por la movidapablo mariscal • granadaLa fuerte presencia de Policía Local que desde el viernes se pudo observar en las calles de las principales zonas del 'botellón' granadino ha reducido de manera considerable el número de grupos de jóvenes que todos los fines de semana se concentran en Plaza Nueva o la zona de Fontboté para beber en la calle. Una veintena de agentes de la Policía Local patrullaron durante siete horas estas zonas, aconsejando y pidiendo, por favor, a los jóvenes que dejaran su lugar de bebida lo más limpio posible, además de proceder a identificar a varios centenares de ellos para hacerles responsables de una multa en caso de dejar basura en la acera. Esta labor de prevención dio sus resultados a la 1,30 horas en la plaza de Fontboté, que quedó desierta, mientras que en Plaza Nueva se concentraban más de 2.000 jóvenes.Las dos áreas de actuación preferente de la Policía Local en Granada para intentar aliviar los efectos del temido botellón son Plaza Nueva, junto a Santa Ana, Carrera del Darro y Paseo de los Tristes, y la zona de Gran Capitán, fundamentalmente la Plaza Fontboté, Trinidad Morcillo y Severo Ochoa. La ofensiva policial, lejos de ser una actuación intimidatoria, se basó en informar y aconsejar a los jóvenes de que en las zonas donde habiten vecinos, el ruido y la basura generada por la práctica del botellón produce un malestar evidente. «Buenas noches. Quería pedirles que, por favor, supieran equilibrar el derecho de los vecinos a descansar con el vuestro a divertiros. Gracias». Esta es la frase con la que el cabo de los agentes locales comenzaba su apelación al sentido común de los jóvenes cuando iba de grupo en grupo recorriendo los puntos nucleares de la zona de Fontboté, a la que se desplazaron unos 12 agentes uniformados. Cada patrulla recorría una zona determinada con el mismo objetivo: pedir que recogieran la basura al acabar, que no elevasen la voz y que terminaran su particular fiesta cuando los vecinos comenzaban a quejarse, allá por la una de la madrugada. Esta labor tan importante consiguió que la zona quedara desierta a las 1,30 horas y, además, más limpia que en otras ocasiones donde la presencia policial no fue tan intensa. Colaboración juvenilUna de las mayores sorpresas que los agentes se llevaron al iniciar su trabajo fue el alto grado de colaboración de la juventud. Lejos de iniciar discusiones absurdas y enfrentamientos contra los policías, los jóvenes aceptaban -eso sí, con el vaso en la mano- las indicaciones de los agentes, incluso llegaron a intercambiar más de una broma acerca del consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública y del precio de las copas en los pubs de Granada. Este ambiente facilitó la labor de la Policía Local, que en la noche del viernes apenas tuvo intervenciones dignas de destacar, salvo las infracciones cometidas por los conductores más avispados.Aunque por las inmediaciones de Pedro Antonio de Alarcón había una pareja de Medio Ambiente de paisano para efectuar mediciones y controles en los establecimientos nocturnos, los agentes locales revisaron, local por local, que las ventanas y puertas de los mismos estuviesen cerradas, para evitar que el ruido de la música saliese a la calle. También advirtieron a los dueños de que estaba prohibido sacar bebidas a la calle y que la venta de alcohol a menores estaba prohibida. «De todos modos va a ser imposible que nos quiten la filosofía del botellón porque bebemos calidad por poco dinero. A ver qué ayuntamiento es capaz de ofrecernos eso, entonces así se acabará el problema», manifestó una joven defensora de la causa común de miles de granadinos. Otros estudiantes argumentaban que los vecinos y la policía se quejaban «por vicio», y que el efecto botellón estaba generando «una psicosis digna de un guión cinematográfico». Estas reflexiones, realizadas mientras los agentes le pedían que extremasen sus responsabilidades como un ciudadano más, eran posteriormente desestimadas por los propios jóvenes, que concluían su argumentación con un solidario «no obstante, lo comprendemos». Dos mil jóvenes en Santa AnaLos alrededores de Gran Capitán se quedaron vacíos de estudiantes en torno a las 1,30 horas, pero la zona de Plaza Nueva era, a esa hora, un hervidero de gente con botellas y bolsas a sus pies. En esta zona trabajan seis agentes de la Policía Local más un suboficial.La plaza estaba controlada por los agentes, pero a las puertas de Santa Ana, un cuello de botella, se reunieron unos 2.000 jóvenes. La policía usó megafonía para animar a disolver el botellón.
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