Aguadulce, 27/02/2000 Vecinos de Aguadulce preparan movilizaciones para protestar por los ruidos de las máquinas que trabajan en algunas obrasContinúa la polémica de los ruidos de maquinaria pesada utilizada para la construcción de viviendas en las zonas rocosas de las montañas de Aguadulce.Las obras de Residencial Monterreal, una de las urbanizaciones que han motivado el problema están a punto de finalizar, pero desde el grupo INDAPA ya se advierte que se construirán nuevas viviendas de la zona, conformando un abanico que terminará al pie de la carretera de El Cañarete, o lo que es lo mismo, que las obras podrían prolongarse por espacio de varios años. Por este motivo, INDAPA convocó el pasado jueves por la noche a los vecinos que se sintieran afectados por el problema para tratar de buscar medidas de presión con las que evitar que esos problemas sigan produciéndose. Al encuentro asistió medio centenar de personas que, en su mayoría, decían sentirse cansadas por este problema, ya que las máquinas empleadas trabajan durante doce horas diarias, seis días a la semana, con las consiguientes molestias. Pero además de los perjuicios psicológicos de la situación, había vecinos preocupados como una mujer que afirmó a los presentes que “mi casa tiembla desde las ocho de la mañana y hasta las ocho de la tarde, de lunes a sábado”. El encuentro se prolongó por espacio de dos horas y media, en las que los tres concejales de INDAPA en el Ayuntamiento, con su portavoz José Porcel a la cabeza, explicaron las acciones que se habían realizado hasta ahora, como el envío de escritos al Ayuntamiento y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, por entender que estos problemas vulneran con creces las normativas sobre ruidos que tienen ambas instituciones, y además amparándose en informes que afirman que el problema puede atentar contra algunos derechos recogidos en la Constitución. También estuvo presente uno de los técnicos que ha redactado el proyecto que ha sido origen de la polémica, que afirmó que éste había sido modificado, reduciendo el número de plantas previstas para evitar molestias, algo que fue inducido, según dijo, por el alcalde, Gabriel Amat. Aún así, los vecinos afirman que el problema no es esa urbanización, sino las que se construirán después, situación de la que hacen responsable al Ayuntamiento y en especial al alcalde de la ciudad, “el señor Amat está de parte de los promotores y eso hay que decirlo muy claro”, decía José Porcel. Teniendo en cuenta que el problema puede prolongarse por espacio de varios años, los asistentes a la reunión acordaron constituir una comisión que junto con INDAPA, estudiará las medidas a seguir para presionar a las administraciones. “No estamos en contra de las obras, entre otras cosas porque entendemos que hay personas que ya han comprado su casa, lo único que pedimos es que trabajen sin hacer tanto ruido. Queremos que se tomen medidas para que esas obras no afecten a la calidad de vida de los vecinos que están soportando unos ruidos muy por encima de lo permitido”. Por lo pronto cada vecino de forma particular enviará escritos a las administraciones competentes y también se estudia organizar concentraciones de protesta frente a la Casa Consistorial en las que se reproducirán grabaciones de los ruidos de las máquinas durante doce horas.
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