Madrid, 27/02/2000 Todos unidos contra el ruidoHuertas, Atocha y Príncipe Pío sufren también contaminación acústicaNo sólo los vecinos de Barajas tienen problemas con el ruido. También los de Huertas, por los bares de copas; los de Atocha, por el AVE; y los de Príncipe Pío, por los trenes de mercancías sufren niveles acústicos superiores a los permitidos.E. Fuentes/R. RuizUn estudio de Fomento, hecho público recientemente, lo puso de manifiesto. Barrios como Cuatro Caminos, Moratalaz o Plaza de Castilla soportan un nivel de contaminación acústica superior al de las zonas próximas a Barajas. Los datos confirman algo evidente: miles de madrileños tienen en el ruido un problema común.Desde hace muchos años, los vecinos de la Alameda de Osuna, el barrio de Las Letras en Huertas, Méndez Álvaro, Príncipe Pío, Atocha y otros muchos lugares de Madrid conviven con este incómodo «inquilino», que trastorna sus vidas hasta el punto de convertir sus horas de descanso en una interminable pesadilla. Algunos de ellos han llevado ya el problema a los tribunales. El aeropuerto de Barajas, que ha suprimido ya los vuelos nocturnos más ruidosos, concentra la mayoría de las protestas contra el ruido. Pero en los medios de comunicación aparecen todos los días nuevas quejas vecinales por el ruido en otras zonas de Madrid, al calor del «efecto Barajas». Un caso claro es el de Huertas. Los 10.000 inquilinos de este barrio no tienen un aeropuerto al lado, pero el ruido que provocan los más de 200 bares y pubs les quita, literalmente, el sueño. El representante de los vecinos, Juan Carlos Mora, asegura que llevan ocho años protestando contra todas las instancias posibles, y que incluso han llegado a la UE, pero que «la situación sigue igual». Están dispuestos a convivir con los locales, pero siempre que se descentralicen y se regule el horario en función de la zona. AVE y mercancíasTampoco es nuevo el ruido que soportan los vecinos de la estación de Atocha, por culpa del famoso AVE. El presidente de la Asociación «La Unidad», José Luis Sobrino, denuncia que las viviendas más cercanas a la cabecera del tren sufren un nivel de ruido de 102 decibelios, similar al de los aviones prohibidos en Barajas. Una sentencia del TSJM les ha dado la razón en parte, y ha reconocido que «el coste de la operación no justifica que continúe la contaminación acústica de la zona».No muy lejos de ahí, los vecinos de la calle Mozart, en Príncipe Pío, sufren por los trenes de mercancías. Cada madrugada, numerosos convoyes pasan a escasos metros de sus casas entre dos muros de hormigón -lo que aumenta su sonido- y, lo que es peor, tocan el silbato para evitar que los muchos toxicómanos que hay en la zona crucen las vías, asegura Javier Portales, presidente de la Comunidad de Propietarios de la Residencia Príncipe Pío. A esta «insoportable» situación, que les ha llevado a presentar un recurso de alzada en el juzgado para pedir el enterramiento de las vías, se une la inseguridad que padece el barrio y el deterioro de los parques, en los que abundan las jeringuillas.
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