Castilla y León, 30/05/08 El Consistorio de Béjar indemnizará a un matrimonio por los ruidos de los botellonesUn Juzgado ordena al Ayuntamiento el pago de 12.000 euros y que impida las reuniones multitudinarias de jóvenes para beber en El RegajoANA SANTIAGO
Además, la sentencia, que es firme, exige al Ayuntamiento que adopte las medidas necesarias para que estas ya tradicionales reuniones para beber y divertirse en las que no faltaban, según el texto judicial, el griterío de los asistentes, incluso petardos y cohetes y un contínuo tránsito de coches, sean erradicadas del lugar.
La zona que reunía a más de quinientos jóvenes, según datos judiciales, los fines de semana es un idílico paraje a trescientos metros de la ciudad de Béjar, enclavado a los pies del monte del Castañar, a donde este matrimonio se trasladó a vivir en busca de la paz y del entorno verde que presumían tenía el lugar. Llevaban 15 años residiendo en la zona pero su batalla empezó en el verano del 2004, tras un año de soportar la situación, y terminó en los juzgados a finales del 2006. Esta familia, como también algunos otros vecinos de la zona, comenzó su lucha frente al botellón primero en la vía administrativa y después, ante la inoperancia del Ayuntamiento tal y como recoge la sentencia, ante los tribunales, primero con una querella penal que no prosperó al no encontrarse este tipo de responsabilidades y después en el contencioso. El texto judicial recoge con detalle que un número masivo de jóvenes, algunos menores de edad, durante los fines de semana y, en especial, con el buen tiempo se congrega en múltiples grupos para el «consumo preferentemente de bebidas alcohólicas» previamente adquiridas en comercios y, «a veces, drogas». También, para escuchar música y charlar lo cual suma ruido difícilmente compatible con el descanso. Voces, potentes aparatos de música instalados en los vehículos, la explosión de petardos hasta superar incluso los límites reglamentarios llenan las noches. Pruebas periciales y numerosos testigos avalaron en el juicio tales descripciones. Además, la aglomeración de personas obstaculiza también la circulación en la carretera de El Castañar como en la subida a los rodeos. La zona queda tras estas juergas invadida de «basuras y excrementos humanos». Los vecinos apelaron a la ley vigente en cuanto a la prohibición de beber en la calle, reclamaron limpieza municipal de basuras y una suficiente iluminación del entorno. Medidas insuficientesEl Ayuntamiento adoptó algunas medidas como reforzar el servicio de limpieza o potenciar los controles de alcoholemia así como los de la posible venta de bebidas alcohólicas a menores en algún supermercado o quiosco de Béjar; aunque la policía limitaba su intervención a pasar despacio con el coche por la zona del botellón. Esta situación provocó que los dos denunciantes sufrieran en fechas separadas tales cuadros de ansiedad e insomnio que requirieron atención médica. La sentencia, que no condena a costas, rechaza los argumentos de la Administración local que intentó defender su falta de actuación aludiendo a aspectos formales en el proceso y al derecho a la reunión.
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