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Barcelona, 20/08/08
PROBLEMAS AL FINAL DE UNA CITA MULTITUDINARIA | LA PLAZA DE LAS BOTELLAS

Los Mossos cargan otra vez contra los alborotadores de Gràcia tras recibir una lluvia de objetos

El buen ambiente de la fiesta se tuerce cada madrugada

MAYKA NAVARRO

Quizás un día los vecinos de Gràcia consensúen con el ayuntamiento que se asigne una plaza como espacio liberado de toda norma para los remolones sin sueño. Los que acrediten que viven cerca podrán alojarse en hoteles subvencionados.

Mientras eso pasa, o no sucede nunca, los vecinos de la plaza del Poble Romaní volvieron a sufrir la madrugada de ayer la presunta música sin ritmo del golpeo desenfrenado de contenedores, los gritos y las guitarras desafinadas hasta bien pasadas las cinco.

A esa hora, y tras un largo margen de espera en el que los Mossos d'Esquadra pidieron por megafonía a los presentes que abandonaran la plaza, la policía los desalojó a porrazos tras ser recibidos con una nueva lluvia de botellas.

El exceso de uniformes

Como pasa con casi todo en esta vida, cada uno interpreta las cosas a su manera. Lo mismo ha ocurrido estos últimos tres días de fiesta mayor en Gràcia, cuando el buen rollo de toda la jornada se tuerce con los encontronazos de madrugada entre jóvenes, mossos y guardias urbanos. Algunos vecinos critican lo que califican como un "estado policial" al que responsabilizan de los altercados. Les molesta el exceso de uniformes de antidisturbios en las calles de la vila.

El martes, sobre las cuatro de la madrugada, la Brigada Móvil (Brimo) desalojó al medio centenar de jóvenes que se resistía en la calle de Ros de Olano sin necesidad de colocarse ni el aparatoso chaleco antitrauma ni el casco. Con más o menos ganas, los concentrados abandonaron la calle. Todo el que estuvo pudo ver al subinspector responsable de la Brimo en primera línea, pidiendo a los jóvenes que dejaran de hacer ruido y que empezaran a circular para que los camiones de agua pudieran regar y limpiar.

Todo fue bien, hasta que le tocó el turno a la plaza del Poble Romaní. Como no hay dos sin tres, la lluvia de latas y botellas empezó con la irrupción de los antidisturbios. Defensa en mano, los mossos obligaron al medio millar de presentes a desalojar la plaza por las empinadas escaleras que desembocan en la estrecha calle de Siracusa.

Una situación nuevamente de riesgo y que provocó más de un diálogo entre los responsables policiales de los Mossos y de la Guardia Urbana sobre la conveniencia de que las fiestas alternativas no repitan emplazamiento. Siempre y cuando se decida, como hasta ahora, que a una determinada hora la fiesta termina.

En la calle de la Mare de Déu dels Desemparats, cerca de la plaza del Poble Romaní, intentan conciliar el sueño cada noche los 80 ancianos de la residencia geriátrica Salus Gràcia. "Están alterados. A pesar del calor duermen con la ventana cerrada porque el ruido es insoportable. Nos encantan las fiestas de Gràcia pero esto no tiene nada que ver con las fiestas, son actitudes de un grupo de incívicos y salvajes que no respetan nada. Si no respetan a los ancianos, cómo van a respetar a la policía", explicó ayer una responsable del centro. Al lado, y en la misma plaza, otro medio centenar de ancianos duerme en otra residencia.

Los responsables de estos dos centros como otros tantos vecinos querrían que los antidisturbios actuaran antes sin dejar ese margen de dos horas, en los que los resistentes, mientras reflexionan sobre cómo se van, siguen bebiendo y haciendo ruido. Entonces, ¿en qué quedamos? Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana deben desalojar antes, después o no aparecer por Gràcia para no incomodar a los que aseguran que su presencia les incomoda.

"Hagamos lo que hagamos, antes o después, tras hablar mucho o hablar poco, con más o menos contundencia, los antidisturbios asumimos que estamos en el punto de mira de las críticas", explica un mando de la Brimo. Y añade: "Todos estos jóvenes saben que a partir de una cierta hora, la ciudad quiere que dejen de hacer ruido. Solo de ellos depende elegir de qué manera quieren abandonar la plaza".

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