Vizcaya, 10/08/08 Silencio, se ruedaSe imponen los 'silence cars', coches de tren en los que por la comodidad de los viajeros no está permitido usar el móvil, hablar en voz alta ni viajar de pie entre los asientosSERGIO EGUÍA
Esta devoción por los viajes silenciosos llega a tal extremo que la compañía nacional de ferrocarriles holandesa (Nederlandse Spoorwegen) cuenta con coches, en primera clase, en los que está prohibido utilizar el teléfono móvil, hablar alto e incluso permanecer de pie entre los asientos. Se les conoce como 'Espacio S' -de 'stilte', silencio en holandés- y desde finales de julio su número se ha ampliado hasta suponer el 30% de las plazas disponibles en los Intercity. Se trata de una iniciativa surgida en 2004, por imitación de una experiencia anterior de los ferrocarriles daneses, que se va imponiendo por los países europeos. Todavía no se llega a la absoluta quietud de los transportes japoneses, pero ése es el modelo. Un AVE que no píaEn España, todavía no se ha llegado tan lejos, pero el ruido tampoco encaja en la idea de confort que tiene el pasajero de nuestra alta velocidad. En el AVE no se pía y, si bien los usuarios rara vez se quejan por el ruido, «el personal de cabina no duda en solicitar a quien habla demasiado alto que baje la voz», indican en Renfe. Al principio del viaje, se recuerda que, «en atención a la comodidad de todos», se debe tener cuidado con el volumen de los móviles, ya que su timbre puede resultar muy molesto. Incluso hay cabinas individuales cada pocos coches para quien necesite utilizar su teléfono. También se recomienda a los pasajeros que salgan a los descansillos para atender las llamadas. «Las quejas referidas al uso del móvil no llegan al 0,25% del total de reclamaciones que recibimos y parte de ellas tienen que ver, paradójicamente, con la falta de cobertura». Pero no son sólo los cantosos politonos los que desatan las iras entre los viajeros. En los países anglosajones, el problema son las conversaciones en voz alta. Al contrario que en España, la gente se siente violenta al conocer de la intimidad de sus vecinos, que como nosotros siguen hablando a gritos por muy de última generación que sea su celular. Un Mp3 a todo volumen y los diálogos de las películas que se ven en el ordenador o DVD portátil reúnen el resto de protestas. Por ello, algunas compañías inglesas y estadounidenses cuentan también con el mismo tipo de coches que los holandeses. Ellos los llaman 'quiet carriages' y 'quiet cars', según el lado del Atlántico. En los ferrocarriles del Estado de Virginia, por ejemplo, se ruega a los pasajeros que, «si por una razón obligatoria deben comunicarse con otro pasajero, lo hagan susurrando». Como contrapartida, los mismos trenes, que en Inglaterra destinan asientos a los discretos pasajeros que desean descansar o enfrascarse sin sobresaltos en su lectura, también han creado los 'family carriages'. La compañía First Great Western pensó que «para los niños coger un tren puede ser una aventura» y decidió reservar para familias el coche más cercano a los baños para cambiar bebés. La idea es ofrecer un espacio en el que sí se puede hacer ruido y hacer el viaje un poco más cómodo. «Especialmente a los padres -puntualizan-, que no tendrám que preocuparse porque los pequeños puedan molestar a los demás pasajeros». Sólo un detalle se escapa de esta ley del silencio ferroviario que amenaza con acallar hasta el chachachá. Por el momento, los ronquidos se consideran una molestia no intencionada, por lo que nadie debería recriminar al que los produce. Además, según a quien se le estropee la siesta, el remedio podría ser peor que la enfermedad.
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